EMBARAZADA Y PROFESIONAL

Cuando Carolina se enteró que estaba embarazada, se sintió una mujer más que bendecida. Casada desde hace unos meses y con una vida profesional estable que le permitía conciliar sus dos grandes pasiones (danza y psicología), la llegada de un nuevo elemento a la familia ha representado una victoria más. Sin embargo, los cambios siempre traen consecuencias positivas y negativas.

 

Con este nuevo reto que consiste en crear a un bebé, ¿cómo queda tu situación profesional?

 

La integración de las mujeres en el mercado de trabajo es el resultado de una auténtica revolución, pero es necesario seguir creando las condiciones para que el papel que ésta juega en casa, como madre, se tenga en cuenta. Tener una carrera profesional implica, para muchas madres, descuidar la educación de los hijos, sobre todo por falta de tiempo.

 

El primer gran desafío de Carolina fue tener que abandonar la danza durante el período de embarazo y el tiempo cuando recuperaba la forma. A pesar de haber tenido un embarazo sin accidentes, el nacimiento de Leonor la ha obligado a estar más disponible para las cuestiones educativas, y su tiempo libre se ha dedicado enteramente al bebé.

 

Ha pasado a tener menos tiempo de ocio, con el fin de conciliar la profesión y el papel de mamá. Su situación profesional no ha cambiado, habiendo recibido todo el apoyo de la entidad patronal durante el embarazo. Cuando regresó, no ha sido difícil readaptarse al ritmo de trabajo.

 

Después de todo, la mayoría de las mujeres siente que al regresar al mundo del trabajo, pierde parte de su influencia en la esfera familiar y se encuentran frente al dilema de estos dos roles: ¿dedicarse a la carrera profesional o a la familia?

 

Conciliar ambos y lograr ser 100% eficiente es, en muchos casos, imposible. Hoy en día, es muy difícil crecer profesionalmente y ser responsable de una familia. Si optas por la reducción de la carga horaria, sabe que ésta estará acompañada de una rebaja de sueldo, situándote en una posición poco deseable. Además, tu posición en el organigrama empresarial va a desmejorar.

 

Los desafíos profesionales acaban teniendo repercusión en las decisiones familiares. Si la madre no puede ir a recoger al hijo de la guardería/escuela, terminará inscribiéndolo en más actividades extracurriculares. Así, además de pasar menos tiempo con el niño, al final del día, ambos se sentirán demasiado cansados para crear oportunidades para la interacción.

 

Es obvio que carece de una adaptación de las empresas y la sociedad al concepto de familia, para que la mujer pueda trabajar sin sacrificar su contexto familiar.

 

Carolina parece haber encontrado la solución ideal sin poner en riesgo su carrera y su rol de madre. En su consultorio de psicología, ha definido un nuevo horario para atender a sus pacientes, dedicando varios periodos de tiempo durante el día para acompañar a su hija (en tareas como recogerla de la guardería, darle todas las comidas y compartir un momento de diversión antes de la siesta). Sin embargo, no todas las mujeres pueden permitirse ese “lujo”. Lo importante es establecer prioridades con su jefe y crear espacios de trabajo para su hijo, siempre con la ayuda de su compañero. Aunque existe un mundo exigente para los padres, el bebé necesita siempre de ambos para vivir más feliz.


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