SEXO EN EL EMABARAZO

A pesar de las inquietudes, prejuicios y temores relativos a este tema, hombres y mujeres están cada vez más dispuestos a vivir intensamente este periodo. Descubriendo nuevas formas de placer, caminando al encuentro del deseo el uno del otro.

“Jamás hemos sentido ningún cambio respecto al deseo sexual, ni yo ni mi marido. No obstante, como en las primeras semanas de embarazo teníamos miedo de hacer daño al bebé y de que yo llegara a abortar, nuestra actividad sexual pasó a ser más pensada”, comenta Cátia N, 32 años, explicando que enseguida superaron los temores, manteniendo la misma frecuencia de encuentros sexuales, hasta el último mes. “A esas alturas estaba muy pesada y cansada, Inês estaba a punto de nacer, así que la actividad disminuyó un poco.”.

Dos años más tarde, esta maestra está nuevamente embarazada, pero la gestación de Dinis no está siendo ‘tan buena’ como la de su hermanita. Un poco pesada, pues el bebé nace en un mes y medio, pero con muy buena disposición, Cátia N revela su intimidad sin pudores en una cama de la sala 114 de la Maternidad, donde está internada debido al embarazo que ha pasado a ser de riesgo. Son las 18 horas de una tarde lluviosa de otoño, y los varios compartimientos de aquella unidad se llenan de hombres que vienen a decir “hasta mañana” a sus compañeras. Intercambian caricias y palabras, se sueña y se hacen planes. Es imposible no escuchar lo que dicen, a pesar de los susurros. Por la proximidad de las camas, la privacidad se vuelve relativa.

“Dinis me ha costado más trabajo. Después del tercer mes empecé a perder sangre, por lo que el médico prohibió las relaciones con penetración vaginal”, explica Cátia, admitiendo que era “un poco difícil aceptar el consejo”, porque la prohibición parecía aumentar su deseo hacia el compañero. “Siempre hemos tenido una interacción sexual muy grande, pero también una capacidad de diálogo muy buena, por lo que compartimos ideas sobre el tema y encontramos alternativas”. Se han vuelto “aún más creativos”, dice, descubriendo y explorando otras formas de placer, igualmente agradables para ambos.

ES TIEMPO DE DICTAR NUEVAS REGLAS

Cuando el embarazo ocurre, cambios hormonales se apoderan del cuerpo de la mujer. ¡Pero no sólo eso! También sobrevienen cambios emocionales urgentes que ella necesita aprender a manejar, al mismo tiempo que debe hacer frente a las creencias y prejuicios con respecto a su nuevo estado. También en los hombres, el deseo y la actividad sexual pueden conocer otros contornos. Y, en el límite, los mitos sobre el embarazo, presentes en los dos elementos de la pareja, dictan nuevas reglas.

El embarazo es una etapa de crisis para la pareja, según algunas tesis. Y la actividad sexual durante este periodo es un tema aún poco discutido. Aparentemente, las parejas vacilan a la hora de pedir informaciones, detectándose en la mayoría de ellas una disminución de la actividad sexual entre un 40 y 60%.

En su libro Sexualidade na Gravidez e Após o Parto (“Editora Clínica Psiquiátrica dos Hospitais Universitários de Coimbra”), Ana Isabel Silva y Bárbara Figueiredo escriben que “el período de embarazo y postparto se caracteriza por cambios biológicos, psicológicos, relacionales y sociales intensos, que pueden tener una influencia directa e indirecta en la experiencia de la sexualidad”. Varias investigaciones al respecto subrayan que el embarazo y el postparto “configuran una etapa crítica para el comienzo o el agravamiento de problemas sexuales”, puesto que el deseo y el interés sexual “tienden a disminuir”.

Según Ana Isabel Silva, investigadora en el Departamento de Psicologia da Universidade do Minho y en la Maternidade Júlio Dinis, en Oporto, y Bárbara Figueiredo, maestra asociada del Departamento de Psicologia da Universidade do Minho, los cambios que ocurren en el cuerpo de la mujer a lo largo de la gestación, a veces dan lugar “a sentimientos de pérdida de la autoestima, debido a percepciones subjetivas de un atractivo físico débil y la incapacidad de seducción”, escribe en la tesis Sexualidade na Gravidez e Após o Parto. Ahora bien, como todos sabemos, cuando se produce este sentimiento es muy probable que el deseo tenga tendencia a retraerse.

IMPORTANCIA DE LOS CAMBIOS EN LA IMAGEN CORPORAL

El embarazo tiene, de hecho, un impacto en los patrones de relación sexual de la pareja, que varía en los distintos trimestres. Al menos es lo que garantiza un estudio reciente sobre la sexualidad durante el embarazo, desarrollado por la psicóloga clínica Patrícia Pascoal, en colaboración con Helena Carmo, del Centro de Saúde de Alvalade, en Lisboa. “La relación con los cambios en la imagen corporal es uno de los factores más referidos como estando asociado a los cambios en la sexualidad, por un lado, por el sentimiento de la mujer de que no es deseable, y por otro, por la sensación de que sus pechos y curvas están más apetecibles”, dice Paisana Pascoal.

Del mismo modo que algunas mujeres conviven mejor con sus formas redondeadas, considerando incluso que éstas la hacen más femenina y atractiva, también algunos hombres admiten sentirse más atraídos. De cualquier modo, hombres y mujeres de este grupo parecen ser minoría.

Cátia N ha intentado que la relación con su cuerpo fuera la más natural posible, afirma categóricamente. “No convivo mal con los cambios corporales, pero tampoco los halago o creo que me he vuelto más seductora.”

En cualquier caso, “hoy en día la mujer embarazada puede ser atractiva, sexy y deseable, si así lo desea”, observa la sexóloga Marta Crawford, , señalando que hace sólo dos décadas y media, por ejemplo, la ropa disponible para embarazadas era muy fea, sin ninguna gracia. Las mujeres quedaban escondidas bajo amplios vestidos. “En la actualidad, la oferta es muy interesante y abundante, de la más cara a la más barata. Hay modelos preciosos, escotados y en la playa las embarazadas usan bikini. Existe hoy en día la cultura de la embarazada que es una mujer bonita y sexy.”

LOS TEMORES DE LA PAREJA

“Mi interés sexual por Marta se ha mantenido igual”, observa Fernando C, 30 años. Conviviendo naturalmente con los cambios corporales de su compañera, este creativo de profesión admite que “el miedo de hacer daño a ella y al bebé, era lo único que no lo dejaba tan relajado” en el momento de hacer el amor, durante los primeros tiempos de gestación.

Marta C, 30 años, maestra, confirma respecto a esos primeros tiempos: “Sentía a Fernando siempre un poco receloso. En el fondo él sabía que [la actividad sexual] no hacía ningún daño al bebé, estaba informado al respecto, pero no lograba evitarlo. Creo que es más psicológico que otra cosa.”. En cuanto a su propia experiencia con respecto a posibles alteraciones del deseo, admite no haber sentido ninguna fluctuación. “Ni más ni menos, era un deseo perfectamente igual al de antes del embarazo.”

También el estudio sobre la sexualidad durante el embarazo, realizado el año pasado por las expertas portuguesas, ha demostrado que para algunas mujeres y sus compañeros “la existencia del feto es perturbadora, ya sea por el miedo de lastimarlo con relaciones coitales, ya sea por la sensación de que el bebé “los está mirando”, explica la psicóloga clínica Patricia Pascoal, añadiendo que también existe el recelo de que el sexo pueda precipitar el parto. De cualquier manera, aclara que la totalidad de las parejas que han sido consideradas en el estudio, han indicado el mantenimiento de una vida sexual satisfactoria durante el embarazo.

MITOS SOBRE LA SEXUALIDAD

Los mitos sobre la actividad sexual durante el embarazo se clasifican y representan, a veces, un obstáculo significativo a una relación gratificante. Historias de que las relaciones sexuales pueden provocar un aborto en el primer trimestre, que las mujeres embarazadas no sienten placer o que la penetración puede hacer daño al bebé, han atravesado siglos. Aún hoy subsisten, a pesar de la victoria de la ciencia. Son fantasmas ancestrales interfiriendo en campos tan importantes e íntimos de nuestra vida. Asimismo, se ha ido cultivando la leyenda de que el orgasmo puede afectar el desarrollo fetal y que el bebé es capaz de ver y oír desde el útero, asumiendo el papel de observador. Y, por fin, que el sexo [léase, con penetración] se vuelve más difícil en el embarazo.

IMPORTANCIA DE LA CREATIVIDAD

Sin embargo, hay una “medicina” sencilla. Se llama creatividad en la búsqueda del placer, a través de otros juegos y posturas sexuales.

Tabúes e ideas preconcebidas aparte, la cópula sexual con penetración es totalmente inofensiva durante el embarazo, siempre y cuando no exista ninguna contraindicación médica expresa. “Y cuando existen contraindicaciones en ese sentido, eso no significa que la pareja esté imposibilitada de relacionarse íntimamente y no tenga otras conductas sexuales”, nos dice Marta Crawford, aclarando que aún existe mucho la idea errónea de que el sexo es penetración. “La mujer puede estar impedida de tener una relación coital, pero no está imposibilitada de tener otro tipo de sexualidad como, por ejemplo, la masturbación o el sexo oral que pueden practicarse perfectamente si ella se siente cómoda y necesitada.”. La especialista aconseja a las mujeres que tienen contraindicación médica de la actividad sexual, a que pidan siempre al especialista que las esclarezca exactamente acerca de lo que está de hecho prohibido.

Marta C está ahora a un mes de tener el primer hijo, va a ser una Leonor, y con contraindicación de la actividad sexual. En la consulta de rutina de las 28 semanas, su médica ha adelantado la posibilidad de un parto prematuro. Le aconsejó “ralentizar el ritmo” de vida, y con relación a “las relaciones sexuales, que las suspendiera.”

DIÁLOGO ABIERTO ES REGLA DE ORO

La joven maestra desahoga a propósito: “Ahora que estoy con 35 semanas, siento que también ya debería ser un poco incómodo tener relaciones pero, por otro lado, también echo de menos esos momentos de intimidad”. Por ahora, “la cantidad de almohadas que intentan apoyar mi espalda, son una barrera a los abrazos y caricias, que se han sustituido por caricias y charlas con la barriga”.

La regla de esta pareja, desde el primer momento, ha sido hablar de lo que sentían y de las dificultades prácticas, dialogando siempre en el sentido de, juntos, encontrar soluciones. Lo vienen logrando, tal como Catia N y su compañero.

El diálogo abierto está indicado por todos los especialistas como el mejor instrumento para superar los miedos, y no permitir que existan malentendidos. Es decir, que sentimientos de incomprensión, rechazo e insatisfacción controlen la intimidad de la pareja en la vida cotidiana.

IMPLICACIONES DE LOS CAMBIOS FÍSICOS

De todos modos, hay cambios físicos que no deben descuidarse a medida que el embarazo evoluciona, y en algunos casos pueden modificar el interés sexual femenino. En este caso, no se trata de mitos, sino de hechos concretos que pueden influir en el interés sexual y reducir la actividad sexual.

En el primer trimestre del embarazo, por ejemplo, al mismo tiempo que nuevos pensamientos y sentimientos invaden a la mujer, ésta empieza a sentir pequeños cambios fisiológicos, anatómicos y síntomas que pueden causar la disminución de su interés sexual. Entre otros, la vagina se vuelve más sensible, la tensión mamaria aumenta y pueden aparecer náuseas y vómitos. En el segundo trimestre, debido a que se produce una disminución de los problemas iniciales, el deseo sexual puede reavivarse, volviendo a disminuir una vez más en el último trimestre, puesto que los malestares aumentan, incluyendo la fatiga.

La experiencia del embarazo no es vivida de la misma manera por todas las mujeres; algunas sienten un aumento del interés sexual, mientras que otras lo sienten disminuir, y lo mismo sucede con el hombre frente a los constantes cambios en el cuerpo de su compañera. No obstante, “lo más importante es que la pareja pueda hablar del tema, de lo que cada uno siente y encuentre maneras de relacionarse afectivamente durante este periodo”, comenta Marta Crawford, subrayando que lo fundamental es que la pareja mantenga la intimidad. “Porque existe la idea de que a partir del nacimiento del bebé, todo está resuelto y no es así. Esta etapa es más difícil que aquella en que eran solo dos, es un momento de adaptación.”

SEXO DESPUÉS DEL PARTO

En lo referente a reanudar la actividad sexual después del parto, “tiene que ser la mujer la que controle un poco su propio cuerpo. Una cosa es que el médico diga que ella está físicamente lista para ello, y otra cosa es su cabeza. La cabeza va más despacio”, aclara Marta Crawford, señalando que en el caso de que la mujer esté amamantando al bebé, hay incluso la hipótesis de no sentir tanto ese deseo. “El hecho de estar amamantando desencadena una alteración hormonal que, a menudo, ocasiona una alteración de la libido.”

También el estudio realizado por Patrícia Pascoal y Helena Carmo sobre la sexualidad durante el embarazo, ha revelado que en el 3er trimestre ocurre, de hecho, una disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales y “aún una alteración del tipo de prácticas y que la pareja, muchas veces, opta por actividades gratificantes que excluyen la penetración vaginal”, dice Patricia Pascoal.

Como se puede comprobar en este trabajo, el embarazo puede ser una oportunidad para que la pareja descubra nuevas posturas sexuales, en las que ambos se sienten cómodos, ya que la posición más clásica, la del misionero, en algún momento no se adapta a los cambios que, entonces, el cuerpo de la mujer ha sufrido.

Marta Crawford escribe: “Las posturas en las que la mujer se queda sobre el compañero son las más confortables, ya que ella puede controlar la profundidad de la penetración. La postura de lado es, sin embargo, una de las utilizadas durante el embarazo. Estando los dos tumbados de lado, la penetración se hace por detrás, lo que proporciona mayor comodidad a la mujer, y evita la compresión sobre la barriga”. “La postura por detrás, siendo una opción más”, prosigue, “es más exigente para la mujer y también más difícil en los últimos meses de gestación. Para las prácticas no coitales, cada pareja debe buscar las posturas que no exigen demasiado al nivel físico”, resume la autora.

Sin embargo, todo debe ser pensado y discutido entre los dos, a través del diálogo. Así, cada pareja debe encontrar su propia manera de relacionarse en este aspecto de sus vidas y de su intimidad. El objetivo final debe ser siempre la alegría y la armonía de los dos, dando cabida en sus vidas para el hijo que va a nacer.

Para adaptarse a este período, la psicóloga clínica Patrícia Pascoal, coautora de un trabajo sobre Sexualidad en el Embarazo, deja algunos consejos:

- Obtener la información necesaria y regular con el obstetra respecto a la existencia de contraindicaciones de la práctica sexual penetrativa y orgasmo.

- La pareja debe hablar acerca de las fluctuaciones del deseo de ambos y de la relación con la imagen corporal.

- La mujer debe hacer únicamente lo que le apetece y le hace sentirse bien.

- Debes recordar que es una etapa diferente que plantea nuevos retos y que puedes experimentar la relación con tu cuerpo de otro modo.

- Es necesario respetar tus inhibiciones.

- Reanudar la vida sexual cuando hay indicación, pero sólo si te sientes preparada, no cuando te digan que debes hacerlo.

Lo que puede ocurrir

Los cambios que pueden suceder a lo largo del embarazo e influir en la sexualidad de la pareja:

- Alteración del interés sexual femenino – tendencia a una disminución del interés en el 1er mes de embarazo, disminución marcada en el 3º y variable en el 2º trimestre.

- Disminución de la actividad sexual durante el período de embarazo.

- Necesidad de cambios, al nivel de la conducta sexual, con marcada preferencia por caricias no genitales.

- Alteración de las tradicionales posturas sexuales.

- La relación coital puede reemplazarse por la masturbación y por la adopción de otras prácticas sexuales que complazcan a ambos.

Nota: In Viver o Sexo com Prazer, Marta Crowford (Esfera dos Livros)

CAMBIOS PSICOLÓGICOS

Durante el período de gestación ocurre:

- La preocupación por el parto.

- Los cambios se vuelven hacia el hijo que está a punto de nacer.

- Una disminución de la atención hacia la madre; el bebé pasa a ser el centro de todas las atenciones.

Contraindicaciones de la actividad sexual

Sólo las siguientes condiciones constituyen motivo para interrumpir la actividad durante el período de embarazo, de acuerdo con los documentos médicos:

- Amenaza de aborto.

- Historia de abortos anteriores.

- Placenta baja.

- Desprendimiento prematuro (o abrupción) de la placenta.

- Hemorragia vaginal.

- Rotura de bolsa.

- Insuficiencia Cervicouterina.

- Existencia de E.T.S – Enfermedades de Transmisión Sexual.

Texto de Lia Pereira

Con la participación de Marta Crawford, licenciada en Psicología Clínica, por el Instituto Superior de Psicologia Aplicada (ISPA), con especialización en Sexología Clínica por la Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologías. Clínica do Homem e da Mulher, Lisboa.


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