DIAGNÓSTICO PRENATAL

La salud de la madre y el desarrollo del bebé pueden seguirse paso a paso, gracias a un conjunto de exámenes clínicos que permiten mantener el embarazo bajo control. Además, existen pruebas especiales que solo se prescriben en caso de necesidad.

Identificación del grupo sanguíneo y del sistema RH

¿Para qué sirve?: para identificar el grupo sanguíneo de la madre. Cuando el factor RH es negativo, es importante conocer el factor RH del padre. Si ése también es negativo, no hay problemas de incompatibilidad.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Si el factor RH del padre es positivo, la madre deberá hacer un análisis a la sangre todos los meses para descartar la posibilidad de complicaciones.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Hemograma

¿Para qué sirve?: controlar el número de glóbulos rojos, de glóbulos blancos y la cantidad de hemoglobina presentes en la sangre.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Este análisis se realiza cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Sideremia y el porcentaje de transferrina no saturada

¿Para qué sirven?: permiten detectar una eventual carencia de hierro.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Esta prueba se realiza cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Glicemia

¿Para qué sirve?: medir la concentración de glucosa en la sangre. Permite el descarte y control de la diabetes gestacional.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Esta prueba se realiza cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Prueba de tolerancia a la glucosa oral

¿Para qué sirve? : confirmar la posible presencia de diabetes gestacional.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Prueba de la rubéola

¿Para qué sirve?: detectar inmunidad a la rubéola.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana, en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo en la zona del codo. Esta prueba es realizada una única vez, justo al inicio de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Prueba de la toxoplasmosis

¿Para qué sirve?: detectar inmunidad a la toxoplasmosis.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Es realizada al inicio de la gestación. Si el resultado es positivo significa que la madre está inmune y ya no será necesario repetir la prueba. Si el resultado es negativo, será necesario repetir la prueba cada trimestre de embarazo.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Reacciones de Wassermann y V.D.R.L.

¿Para qué sirve?: detectar un eventual contagio de sífilis.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo en la zona del codo. Es realizado al inicio de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Nitrógeno ureico y Creatinemia

¿Para qué sirve? : evaluar las cantidades de nitrógeno y de creatinina presentes en la sangre. Son indicadores de la función renal de la madre.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna, en la zona del codo. Este análisis es realizado cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Antígeno de superficie del virus de la Hepatitis B (HBs Ag)

¿Para qué sirve?: detectar si la embarazada es portadora del virus de la Hepatitis B.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna, en la zona del codo. Este análisis es realizado cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Bilirrubina y transaminasas

¿Para qué sirve?: evaluar el funcionamiento del hígado. No son análisis indispensables y no todos los médicos las prescriben.

¿Cómo se hace?: normalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna, en la zona del codo. Es aconsejable realizar este análisis por lo menos dos veces durante la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes, pero no es indispensable.

Electroforesis de proteínas séricas

¿Para qué sirve?: medir las proteínas presentes en la sangre. No es indispensable, pero es aconsejable.

¿Cómo se hace?: generalmente, se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo.

Es recomendable para: todas las gestantes, pero no es indispensable.

Anticuerpos anti-VIH

¿Para qué sirve?: identificar si la madre es o no portadora del VIH/Sida. No es indispensable, pero es aconsejable. Una vez que los hospitales y maternidades públicos exigen este análisis, se recomienda su realización.

¿Cómo se hace?: se extrae una muestra de sangre por la mañana y en ayunas, de una vena en la parte interna del brazo, en la zona del codo. Es aconsejable realizar este análisis, por lo menos, dos veces durante la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes, pero no es indispensable.

Análisis completo a la orina

Al pedir un análisis a la orina, el médico obstetra, por lo general, se interesa por tres elementos:

Albúmina

¿Para qué sirve?: evaluar el riesgo de enfermedad renal. La albúmina es una proteína que no debe estar presente en la orina.

¿Cómo se hace?: se recoge una muestra de la primera orina de la mañana, en recipiente apropiado. Este análisis es realizado cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Glucosa

¿Para qué sirve?: evaluar la función hepática. La presencia de glucosa en la orina debe evitarse o mantenerse en un nivel muy bajo, para prevenir la diabetes.

¿Cómo se hace?: recogida de muestra de la primera orina de la mañana, en recipiente apropiado. Este análisis es realizado cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Presencia de glóbulos blancos

¿Para qué sirve?: Descartar la existencia de infección. Solo debe haber una cantidad mínima de glóbulos blancos en la orina.

¿Cómo se hace?: recogida de muestra de la primera orina de la mañana, en recipiente apropiado. Este análisis es realizado cada trimestre de la gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Control del peso

¿Para qué sirve?: evitar el aumento de la probabilidad de complicaciones durante el embarazo y el parto.

¿Cómo se hace?: pesaje rutinario en la consulta mensual.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Control de la tensión arterial

¿Para qué sirve?: controlar los valores de tensión arterial, a fin de evitar la hipertensión y reducir la probabilidad de complicaciones durante el embarazo.

¿Cómo se hace?: medición de rutina, en ambiente tranquilo, en la consulta mensual.

Es recomendable para: todas las gestantes.

Exámenes complementarios especializados

Existen exámenes especiales que el médico asistente prescribirá en caso de necesidad y que no son de rutina.

Fluxometría Doppler

¿Para qué sirve?: para medir los flujos de sangre en el cordón umbilical y en la arteria uterina. Permite comprobar el bienestar del feto, verificar si la sangre llega bien a la placenta y, por consiguiente, si el nivel de oxigenación es el adecuado.

¿Cómo se hace?: se realiza, siempre que es necesario, durante una ecografía normal. Es un examen indoloro.

Es recomendable para: gestantes que sufran de hipertensión, diabetes, gestosis (o toxemia); gestantes que tengan historial de aborto espontáneo; caso de verificarse un desarrollo insuficiente del feto.

Dosificación de la alfafetoproteína

¿Para qué sirve?: diagnóstico prenatal de malformaciones del cráneo y del cerebro o de aquellas que implican un ajuste defectuoso de la columna dorsal.

¿Cómo se hace?: es un análisis corriente a la sangre; la extracción de sangre tiene que realizarse alrededor de la 16ª semana, ya que si se realiza más tarde, el resultado no es relevante.

Cultivos vaginal y rectal

¿Para qué sirve?: detección de infección por Streptococcus agalactiae (estreptococo beta hemolítico). Puede provocar neumonía, meningitis o infección generalizada en las primeras horas de vida del bebé.

¿Cómo se hace?: toma de muestra del flujo vaginal y/o rectal, por medio de la inserción de un hisopo de algodón que se gira suavemente e se retira. Esta prueba debe realizarse entre las 34ª y 37ª semanas de gestación.

Triple screening (o Triple Test)

¿Para qué sirve?: calcular el riesgo de Síndrome de Down (pero no de otras enfermedades cromosómicas). Esta prueba no hace un diagnóstico exacto de la enfermedad; indica solamente una mayor o menor probabilidad.

¿Cómo se hace?: es un sencillo análisis de sangre que se realiza en la 16ª semana de gestación, en el que se verifica la dosificación de tres hormonas: beta HCG, estriol y alfafetoproteína.

Es recomendable para: gestantes con edad superior a los 35 años y gestantes con historia familiar de Síndrome de Down.

Amniocentesis

¿Para qué sirve?: diagnóstico precoz de enfermedades cromosómicas.

¿Cómo se hace?: la prueba es realizada introduciendo una aguja fina y larga a través de las paredes del abdomen y del útero para extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico. Es un proceso indoloro, pero después del procedimiento es necesario guardar reposo por algunas horas.

Es recomendable para: gestantes con edad superior a los 35 años; gestantes que ya han tenido un hijo con anomalías cromosómicas o con enfermedades genéticas relacionadas con el sexo.

Biopsia de las vellosidades coriónicas

¿Para qué sirve?: diagnóstico cromosómico prenatal.

¿Cómo se hace?: en lugar de líquido amniótico (como en la amniocentesis), se extrae una pequeña muestra de las vellosidades del córion, es decir, una muestra de la placenta. Debe realizarse entre la 10ª y la 12ª semanas de gestación.

Es recomendable para: todas las gestantes a partir de 30ª semana de gestación.

Electrocardiograma (ECG) o Cardiotocografía fetal

¿Para qué sirve?: registrar los latidos cardíacos del feto. Tiene por finalidad evaluar la capacidad del feto para aguantar las contracciones y el esfuerzo de un parto natural.

¿Cómo se hace?: es realizado por medio de un cardiotocógrafo. Consiste en colocar una faja sobre el abdomen de la gestante, con un aparato que emite y recibe ultrasonidos y registra los latidos cardíacos del feto. Con otra faja se coloca un detector de contracciones uterinas. Por lo general, el control monitoreado tarda una media hora.

Es recomendable para: todas las gestantes, a partir de la 30ª semana de gestación.

Amnioscopia

¿Para qué sirve?: controlar el líquido amniótico para vigilar las condiciones del feto.

¿Cómo se hace?: consiste en la introducción de un diminuto tubo metálico provisto de una luz, a través del útero y que llega al saco amniótico, con el fin de controlar el color del líquido.

Es recomendable para: todas las gestantes que superen las 40 semanas de gestación.

Funiculocentesis

¿Para qué sirve?: descartar enfermedades en el feto (por ejemplo, rubéola y toxoplasmosis), enfermedades genéticas (Síndrome de Down, trisomías, etc.), enfermedades hematológicas (hemofilia, anemia por incompatibilidad del factor RH) y para evaluar el grado de oxigenación de la sangre, en el caso de enfermedad grave de la futura mamá.

¿Cómo se hace?: extracción de sangre fetal de uno de los vasos sanguíneos del cordón umbilical, punzando el abdomen y el útero con una fina aguja.

Fetoscopia

¿Para qué sirve?: diagnóstico prenatal de defectos congénitos.

¿Cómo se hace?: es realizada bajo anestesia general, entre la 16ª y la 20ª semanas de gestación. Requiere internamiento hospitalario.

Es recomendable para: puesto que es un examen muy complejo, se prescribe sólo en caso de sospecha justificada, de malformaciones no claramente detectadas por los medios ecográficos.

Ecografía

¿Para qué sirve?: se aconseja entre la 8ª y la 12ª semanas para confirmar el embarazo, determinar el tiempo de gestación, detectar un eventual embarazo extrauterino o detectar la existencia de gemelos. Entre la 20ª y la 22ª semanas de gestación es útil para ver dónde se encuentra la placenta y detectar posibles malformaciones fetales del tipo anatómico. Entre la 32ª y la 36ª semanas es necesaria para controlar el desarrollo del feto, la situación de los varios órganos y la cantidad de líquido amniótico. Al final de la gestación se hace principalmente para confirmar la posición y las dimensiones del bebé, de cara al parto.

La ecografía también se realiza durante la biopsia de las vellosidades coriónicas y/o la amniocentesis, para garantizar la punción de la aguja en un punto más seguro.

¿Cómo se hace?: hay dos maneras de realizar la ecografía. La primera consiste en la inserción de una sonda de forma cilíndrica (transductor) en la vagina; la segunda, sólo se apoya la sonda sobre el abdomen.

Es recomendable para: todas las gestantes.

 

Texto de Maria João Pratt

Con la colaboración de: Rui Ribeiro, médico especialista en Ginecología y Obstetricia y Ecografía.


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