HOMEOPATÍA PARA LA DEPRESIÓN POSPARTO

Homeopatía para la depresión posparto

Si acabas de tener un bebé y sientes ganas de llorar, desdicha, preocupación, inseguridad y fatiga, no estás sola. La depresión es la enfermedad más frecuente en el posparto. En el post de hoy vamos a explicar cómo la homeopatía puede ser de utilidad para el tratamiento de la depresión posparto.

“Por fin ya estoy en casa con mi bebé recién nacido. La verdad es que el parto no ha sido tan mal trago como me habían comentado mis amigas. Los dos últimos meses de embarazo he estado tomando unos gránulos de homeopatía que me recomendó la matrona para favorecer la dilatación y el progreso del parto, concretamente ACTAEA RACEMOSA y CAULOPHYLLUM,  que he tomado incluso mientras dilataba y creo que me ha ayudado mucho. Por lo que oí comentar a la matrona, en su experiencia y en la de sus compañeras comparten mi opinión.

El pediatra de mi hijo que es también homeópata, me recomendó 3 medicamentos: CHINA RUBRA, ARNICA MONTANA y PYROGENIUM para evitar las complicaciones del postparto del tipo de infecciones, hematomas, cansancio, etc., y ayudarme a una pronta y satisfactoria recuperación. Lo cierto es que en el parto anterior no tome medicamentos homeopáticos y he podido comprobar una gran diferencia a favor cuando los he tomado.

Pretendo alimentar a mi hijo con leche materna aunque me encuentro muy cansada, no han parado de visitarme en el hospital y no he podido dormir. Me preocupa no estar al 100 por 100 para cuidar del bebé”.

Hasta aquí, este podría ser el relato de cualquier mujer que acaba de dar a luz, pero a entre un 40 y 80% de las nuevas madres les surge la pregunta: ¿por qué no estoy feliz cuando debería estarlo? Tranquilidad, es algo frecuente como podemos ver y es lo que se conoce como tristeza de después del parto (baby blues en inglés), una reacción emocional que incluye ganas de llorar, desdicha, preocupación, inseguridad y fatiga. La tristeza posparto suele comenzar unos días después de tener al bebé, y mejora por sí misma en una o dos semanas.

A veces es difícil distinguir entre la depresión clínica, que ya requiere tratamiento específico,  y el estrés y el cansancio normales de la maternidad y parto. Si la sensación de tristeza o desesperación son tan intensas que impiden hacer las actividades normales, como cuidar de sí misma y de otras personas, podríamos estar ante una depresión posparto.

La depresión posparto se reconoce a nivel psiquiátrico como un «trastorno depresivo mayor de inicio en el posparto», entendiéndose por postparto las 4 semanas siguientes al mismo aunque dadas las dificultades diagnósticas que puede haber al principio, la mayoría de los autores consideran un período de inicio más amplio para hablar de depresión posparto (hasta pasados 3-6 meses) y así se refleja en varios trabajos publicados.

Se ha estimado que esta enfermedad afecta alrededor del 13% de las mujeres tras el parto y hasta un 26% si se trata de madres adolescentes. En nuestro medio, su frecuencia se ha cifrado entre el 9 y el 14%.

Las manifestaciones clínicas son las de una depresión clásica. Su duración media es de dos a 6 meses, aunque puede recurrir (un 30-41% de los casos recurre tras un siguiente embarazo) y cronificarse. En cualquier caso, la peculiaridad del momento en que se presenta tiene su relevancia, puesto que, además de coincidir con el período dela lactancia (y las dudas sobre su compatibilidad con ciertos tratamientos), la depresión posparto puede, en algunos casos, afectar el desarrollo cognitivo, emocional y social del niño y la relación con la pareja.

Parece que los  factores de riesgo más frecuentes de que aparezca son:

La existencia de antecedentes de depresión mayor (incluida la depresión durante el embarazo). Antecedentes de trastorno disfórico premenstrual (desarreglo de las emociones, se puede experimentar en respuesta a acontecimientos vitales ordinarios, tristeza, ansiedad, irritabilidad, inquietud). Estrés psicosocial. Insuficiente apoyo social. Experiencia de parto traumática. Nacimiento prematuro. Ingreso del recién nacido en la unidad de cuidado intensivo neonatal. Dificultad para amamantar al bebé.

En el proyecto “Influencia de los factores psicológicos en el embarazo, parto y puerperio. Un estudio longitudinal”, liderado por investigadores del área de Psicología Clínica de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS), muestra que uno de los factores psicológicos más relevantes es la presencia de neuroticismo o inestabilidad emocional, debido a que algunas mujeres muestran preocupación excesiva primeramente por el feto y luego respecto a la atención médica.

Los investigadores recomiendan la atención integral para las mujeres embarazadas ya que se debe evaluar e intervenir en todos los aspectos psicológicos, especialmente emocionales con el objetivo de minimizar el riesgo de desarrollo de trastornos posteriores.

El hecho de tener un buen apoyo social por parte de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión posparto, pero es muy probable que no la prevenga.

No hay pruebas directas de que las alteraciones hormonales causen depresión posparto, aunque es probable que los cambios hormonales que se relacionan con el baby-blues, puedan facilitar en un contexto psicosocial determinado (mediado por una predisposición genética), la aparición del cuadro clínico de depresión postparto.

Algunos de los síntomas que pueden presentarse en la depresión postparto serían los siguientes:

Llanto constante. Sensación de tristeza profunda, vacío o desesperanza. Pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables. Dificultad para dormir de noche o mantenerte despierta durante el día. Pérdida de apetito o consumo excesivo de alimentos, o cambio de peso no intencional. Sentimiento abrumador de inutilidad o culpa excesiva. Agitación e irritabilidad o pereza. Dificultad para concentrarte o tomar decisiones. Sensación de que vivir no vale la pena.

Entre los tratamientos no farmacológicos, se han mostrado eficaces la psicoterapia interpersonal, cognitivo-conductual y otras formas de apoyo domiciliario por parte de profesionales entrenados, principalmente en depresión leve o moderada. El tratamiento medicamentoso se ha evaluado sobre todo en mujeres con depresión grave o que no responden a medidas no farmacológicas.

Sin embargo, hay que evaluar los riesgos de los distintos tratamientos, con la dificultad añadida de que no hay un claro consenso acerca de cómo valorar la exposición a fármacos a través de la leche materna, ya que todos los antidepresivos se excretan en mayor o menor proporción por esa vía.

¿Qué podrían entonces aportar los medicamentos homeopáticos en el tratamiento de la tristeza o la más seria depresión postparto? ¿Qué ventajas tendrían sobre los fármacos convencionales?

Es evidente que la intensidad del cuadro clínico definirá la actitud a tomar, bien con fármacos convencionales u homeopáticos en exclusiva, o bien utilizando ambos simultáneamente.

Respecto de la farmacología convencional, no es poca la reticencia por parte de las madres a los posibles efectos secundarios provocados por el paso del principio activo a la leche, y no digamos si implica la retirada de la lactancia materna. Por otro lado, aunque hablamos de “depresión postparto” de una manera genérica, hemos de convenir que la sintomatología que expresan las pacientes, aun teniendo puntos en común entre todas ellas, va a venir muy mediada por el perfil psicológico, entorno, educación, creencias, etc., de la mujer, siendo la expresión sintomática muy variable en cuanto a sus síntomas y a las circunstancias que los empeoran o mejoran.

Los medicamentos homeopáticos presentan, siempre que estén indicados por el cuadro clínico, grandes ventajas para el tratamiento de la depresión postparto:

No presentan inconveniente alguno en el paso a la leche materna. No presenta problemas para el lactante con el llamado “síndrome de retirada” de la medicación a la madre. No producen somnolencia ni disminuyen la atención, que son efectos secundarios comunes de los fármacos convencionales que preocupan a las madres respecto al cuidado de sus bebés. Posología muy flexible en función de la intensidad del cuadro. Compatibilidad con otras medicaciones, incluso convencionales que se precisen, pudiendo disminuir la dosis de las mismas y con ello sus efectos secundarios. Ausencia de dependencia y de síndrome de retirada en el caso de la madre.

Por tanto, medicamentos como NATRUM MURIATICUM, SEPIA, AURUM MURIATICUM,  PHOSPHORICUM ACIDUM o AMBRA GRISEA son algunos de los medicamentos con los que la homeopatía puede abordar el estado depresivo.

Características particulares del cuadro depresivo como el rechazo o la mejoría con el consuelo, la sensación de cansancio psíquico y/o físico, la melancolía, el antecedente de tratamiento hormonal para una inseminación o fecundación in vitro, la timidez extrema o la mejoría con la distracción son algunas de las variables que la paciente puede referir en el relato de su cuadro depresivo, y que junto con sus padecimientos anteriores y actuales, servirán al médico homeópata como información de gran valor y de primera mano para escoger aquel o aquellos medicamentos que propiciaran la curación del cuadro depresivo, adaptando el tratamiento a las peculiaridades de la mujer.

Como final he recogido el siguiente texto que me parece una buena recomendación para cualquier mujer que acabe de dar a luz:

“Antes quería ser una mujer modelo, una mamá modelo. Ahora espero nunca serlo, al menos no a propósito. Quiero ser mamá de mis niños, quiero escuchar más a mi corazón, a mi sentido común, menos a los informados y bien intencionados consejos del mundo. Quiero reconocer cada vez más ese odioso sentimiento de no ser lo suficientemente buena porque, para mis hijos, solo existe una madre, y es perfecta. Aunque esa madre sea yo. A emprender pues  batalla campal contra la culpabilidad: fuera de aquí “la madre perfecta”, bienvenida la madre feliz.” Pilar Ochoa.

FUENTE: http://www.homeopatia-si.es

 


..................................................................................................................................