PREVENCIÓN DEL ESTREÑIMIENTO

Muchas mujeres embarazadas se enfrentan con dificultades al nivel intestinal, principalmente el estreñimiento, y esto puede tener diversas causas:

Con el embarazo, el cuerpo de mamá tiene que garantizar que todos los nutrientes son absorbidos y por eso, el tránsito intestinal más lento, favorece el estreñimiento. La alteración de la flora intestinal es también una causa importante, porque los cambios hormonales producidos en un embarazo, inducen una alteración de ésta, que puede, en algunas mujeres embarazadas, condicionar el estreñimiento.

Sin embargo, este estreñimiento también puede ser una cuestión de espacio: muchas personas piensan que sus órganos abdominales – estómago, hígado, páncreas, vejiga e intestinos – viven en un espacio despejado, pero, en realidad, están muy cercanos. La llegada de un bebé, la placenta, el aumento del útero y el líquido amniótico, ocupan espacio, lo que deja menos espacio para que los órganos restantes se expandan. Para muchas mujeres, esto significa una mayor probabilidad de padecer estreñimiento, ya que la materia fecal en el intestino grueso se comprime y los músculos tienen menos espacio para mantener el contenido en movimiento.

El ejercicio físico también es un factor a tener en cuenta; con el embarazo, algunas mujeres necesitan disminuir la actividad física que practicaban. Y por supuesto, no podemos olvidar el suplemento de hierro, que para muchas embarazadas es una verdadera pesadilla en términos de estreñimiento.

¿Entonces qué hacer? En cuanto al hierro no puedes parar, porque es esencial. Ya en la parte del ejercicio, si tu médico no se opone, puedes y debes caminar, así como hacer ejercicio físico regular. La solución no está en tomar laxantes, sino en el incremento del consumo de alimentos ricos en fibra y líquidos, tales como verduras, cereales integrales y frutas (no comas más de 3 – 4 piezas de fruta al día, debido a su contenido de azúcar; por eso, abusa en el consumo de verduras), y obviamente, no podemos olvidar el agua, debiendo beber, al menos 1,5 L al día, fuera de las comidas.

En el caso de que estas últimas medidas no corrijan el estreñimiento, recomendamos un profesional de la salud, que pueda evaluar qué otras medidas son necesarias, puesto que una mujer embarazada, pese a todas las dificultades, no debe estar estreñida y su intestino tiene que funcionar todos los días, o en el peor de los casos, un día sí, un día no.

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