RECUPERAR: EL CUERPO Y EL ESPÍRITU

Se cree que la mayoría de los abortos espontáneos son intentos de la naturaleza para corregir un accidente en el proceso reproductivo. Aun cuando sucede en una fase temprana de la gestación, el sentimiento de pérdida es real. No obstante, es bueno pensar de manera optimista. Después de un aborto, casi siempre es posible, volver a tener un bebé sano.

Los procesos biológicos en general y la reproducción en particular, son fenómenos complejos, que es raro que se produzcan de manera efectiva en la mayoría de las situaciones. En realidad, esta eficacia es más aparente que real. De hecho, se calcula que solo unos 30 a 40% de las fecundaciones terminan en el nacimiento de un niño vivo y sano. La mayoría de los que no acaban de esta manera, finalizan con la expulsión a través de la menstruación, del óvulo fecundado (embrión) que no ha logrado implantarse. Nadie llega a darse cuenta de esas fecundaciones.

Después de completarse el proceso de vaciado del útero es frecuente sentir alguna incomodidad y una pequeña hemorragia en los 4 a 5 días siguientes. Sin embargo, deberás acudir a urgencias, en caso de que tengas una hemorragia abundante, fiebre o dolores fuertes, síntomas estos que pueden indicar una complicación infecciosa que, a veces, ocurre.

La recuperación puede llevar algún tiempo. En caso de que el embarazo ya haya cumplido más de 13 semanas, puede que necesites alguna medicación que inhiba la lactancia (producción de leche). Se recomienda que retomes tus actividades tranquilamente. También puedes retomar tu vida sexual, cuando cese la hemorragia.

Hay que estar atenta a la posibilidad de que ocurra una ovulación dos semanas después del aborto. Si no deseas quedarte embarazada inmediatamente después, debe usarse algún método anticonceptivo. Por el contrario, si pretendes quedarte embarazada lo más pronto posible, recuerda que normalmente se recomienda, en caso de aborto temprano, una pausa de al menos dos meses antes de intentar un nuevo embarazo, o un poco más de tiempo, si el aborto es tardío. En este caso, es recomendable seguir tomando la pastilla de ácido fólico que, probablemente, ya tomabas durante el embarazo. Parece haber diversos efectos beneficiosos en este procedimiento.

A menudo, la recuperación emocional tarda más tiempo que la física. La sensación de pérdida puede ser intensa. Aun cuando la pérdida es muy temprana, algunas veces ya existe un vínculo muy fuerte con el embrión o feto. Durante el período de duelo, son comunes los sentimientos de culpabilidad u obsesión en buscar una causa; puede incluso haber síntomas de depresión, tales como pérdida de apetito, dolores de cabeza, fatiga, trastornos del sueño.

El padre también puede tener el mismo tipo de sentimientos. Con frecuencia no los demuestra, pues siente el deber de ahorrar y proteger a la mujer. Esto puede crear tensiones en la pareja, en ese momento en que más se necesitan el uno al otro. Es importante hablar de los sentimientos de cada uno y, si es necesario, expresarlos junto con un profesional que pueda ayudarlos a superar esta difícil fase. A veces, compartir con otras parejas que ya han pasado por lo mismo, puede ayudar.

No te sientas culpable ni busques culpables. En general, es improbable que el aborto pudiera evitarse. Intenta enfrentarte a lo que ha pasado, no tanto como una pérdida, sino como un intento de tener un bebé que, esta vez, no ha ido bien. Tener un aborto, sólo excepcionalmente, significa que no podrás tener un bebé, o que hay algún problema contigo o con el padre. La mayoría de las gestantes que han abortado, han logrado tener un embarazo que ha terminado con el nacimiento de un bebé sano. Sin embargo, es prudente dar algún tiempo para la recuperación física y emocional, antes de intentarlo nuevamente. Cuando sea necesario, pide ayuda a su médico o a un profesional especializado con experiencia en esa área.


..................................................................................................................................