CAMBIOS EN LOS SENOS DE LA MUJER

Una mujer debe cuidar sus pechos a lo largo de la vida.

Tener un niño será un momento clave: entre el aumento de volumen de los senos durante el embarazo y, a veces, durante la lactancia, debes poner una especial atención a tu busto.

¿Por qué?

Porque son sometidos a una prueba difícil.

Desde del principio del embarazo aumentan de volumen: sientes los senos tensos, incluso doloridos y observas que surgen venas azules. Como los senos no contienen ningún músculo, todo depende de la tonicidad de la piel. Las hormonas femeninas provocan sensaciones de tensión y llevan al aumento del volumen de la glándula mamaria.

Después del parto, el descenso de la tasa hormonal causa una disminución del volumen de los senos. Estas variaciones de volumen debilitan la piel que puede perder elasticidad y firmeza.

Por eso, debes cuidar de la piel de tus senos desde el principio del embarazo hasta al final del período de lactancia, a fin de evitar su relajamiento.

Con el fin de preservar la elasticidad de los tejidos, haz cada día, un masaje en tus senos con movimientos circulares desde fuera hacia dentro, con una crema apropiada, para evitar el relajamiento cutáneo y garantizar una hidratación reforzada.

Para desarrollar los músculos pectorales, que soportan los pechos, practica regularmente 2 ejercicios:

• El “cascanueces”: con la palma de una mano contra la palma de la otra y los codos elevados a la altura de los hombros, haz presión mientras inspiras. Mantén durante 3 segundos y relaja al expirar. Repite el ejercicio 20 veces.

• El "X-U": expira e inspira fuertemente. Repite este ejercicio 15 veces.

No dudes en cambiar el tamaño del sujetador, de acuerdo con el aumento de tus pechos.


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