AMAMANTAR CON AMOR

El proceso de adaptación de la madre y del bebé a la lactancia puede no ser fácil y suscitar muchos interrogantes. Una madre bien informada está preparada para disfrutar mucho más de este momento tan especial entre madre e hijo, donde el padre puede también tener un papel fundamental.

Luís Pereira da Silva, médico pediatra y especialista en Neonatología del Hospital de Dona Estefânia, nos habla de las ventajas de la lactancia y de la adaptación de la madre y del bebé a una nueva realidad, no siempre fácil pero muy reconfortante.

El experto considera que la madre que amamanta debe sentirse equilibrada a nivel emocional, debe mantener una autoestima saludable y sentirse bien en un cuerpo que le agrade a sí misma. Estos son factores importantes para que haya armonía y que ésta se refleje en la producción de leche.

Después del nacimiento es frecuente que la madre sienta ansiedad, al creer que tiene poca leche. ¿Por qué sucede esto?

La madre, antes del parto, imagina a su bebé ya con siete o diez días de vida y no recién nacido. Un bebé recién nacido, es decir, con algunas horas o con uno o dos días de vida tiene un estómago muy pequeño, con una capacidad reducida. A los siete o diez días de vida tendrá una capacidad de estómago mayor. Gran parte de las personas piensan que el bebé no necesita tomar cantidades tan grandes de leche como la madre cree y, a veces, como muchos profesionales imaginan. Así, la cantidad de leche que la madre va a producir en el primer día es diminuta, cuando comparada con la que va a producir en los días siguientes.

Y sobre la calidad de la leche…

La característica de la leche que la madre a menudo idealiza, también no corresponde con la leche que sale en el primer día después el nacimiento, que es el calostro. La madre debe ser advertida acerca de las características particulares de esta primera leche. Es una leche transparente, riquísima en inmunoglobulinas (que son las principales defensas contra las infecciones), contiene una gran cantidad de proteínas, así como de nutrientes adecuados al primer día de vida del bebé. Por lo tanto, al estar informada de que la cantidad y el aspecto de esta primera leche son distintos de la leche imaginada, la madre se queda más tranquila y menos ansiosa.

¿Cómo puede el padre ayudar en el proceso de la lactancia materna del recién nacido?

Suena un poco romántico lo que voy a decir, pero el padre debe proteger a la madre. Debe proteger a la madre de muchas opiniones poco acreditadas. Debe proteger a la madre del exceso de visitas en los dos primeros días. El padre debe tomar esta actitud porque lo que determina la secreción de leche son hormonas producidas en la glándula hipófisis, y está regulada por neurotransmisores.

¿Eso significa que si la madre está nerviosa el proceso de la lactancia puede afectarse negativamente?

Si la madre se encuentra muy nerviosa, no importa qué lo bien que se está alimentando, es natural que la secreción de leche se inhiba Si, por el contrario, la madre está tranquila, si está mentalmente disponible para su bebé y para amamantar, es normal que los neurotransmisores, en particular la oxitocina, produzcan una cantidad regular de leche; pero si la madre esté inhibida por el estrés, por la falta de descanso, es natural que la producción de leche se altere. Más que hacer cariñitos, el padre debe proteger a la madre de la “avalancha” de visitas y transmitirle paz y serenidad.

¿Cómo sobrevivir a las presiones familiares acerca de los temas de lactancia materna?

Yo diría diplomáticamente. La familia nunca va a dejar de tener la compulsión de dar opiniones, naturalmente con la mejor de las intenciones. Sin embargo, si los padres están prevenidos, serán simpáticos con los familiares, pero escucharán solamente a los profesionales de la salud. Como la madre se encuentra en una posición de gran fragilidad emocional — ¡dar a luz es una gran hazaña! — debe atender a los consejos del médico que ha seguido el embarazo, del pediatra elegido para el bebé, de la enfermera de la maternidad donde el bebé ha nacido o del centro de salud de su área de residencia. Éstas sí, son las personas debidamente acreditadas para aconsejar a la madre.

¿Cómo debe ser la alimentación de la mujer durante la gestación?

Durante la gestación, la futura madre debe mantener una dieta lo más diversificada posible. Aunque las dietas alimentarias estén orientadas por influencias culturales, si la futura madre no sufre hambre, si no está enferma y si sigue una dieta variada, será suficiente para disfrutar un embarazo sin preocupaciones a nivel alimentario. Es cierto que podrá presentar alguna deficiencia en micronutrientes esenciales al desarrollo neurológico del bebé; pero en el caso de riesgo de bajos niveles de esos micronutrientes, el médico asistente puede intervenir.

¿Qué es el cólico?

El cólico es una entidad diversa, cuyo denominador común es el llanto. No se sabe si el cólico es síntoma de un dolor localizado o si es un malestar generalizado.

¿La alimentación de la madre puede causar cólicos de bebé?

Puede no haber una relación causal directa entre lo que la madre come y el intestino del bebé. Hoy en día todavía no se conoce muy bien la causa del cólico, pero suponiendo que se debe a algún alimento que la madre ingiere — que hace el recorrido desde el tracto digestivo de la madre hacia la corriente sanguínea, de allí hacia la glándula mamaria, de la glándula mamaria hacia la leche y de la leche hacia el sistema digestivo del bebé —, el consejo que puedo dar es que la madre verifique si hay una relación causa-efecto, de su experiencia, de su práctica, que determinado alimento produce los cólicos del recién nacido. Si eso sucede, mi primera sugerencia es que evite ese alimento —.

¿Corresponde entonces a la madre descubrir si hay o no alimentos que provocan cólicos en su bebé?

Si queremos limitar el cólico a la alimentación de la madre, ella deberá hacer una dieta lo más diversificada posible, sin mayores restricciones; si, casualmente, descubre que algunos alimentos se asocian a un mayor llanto del bebé, ¡hasta el sentido común dice que los evite! Sugiero aún que la madre no comparta su experiencia, pues cada conjunto madre-hijo tiene sus características y otro conjunto madre-hijo posiblemente funcionará de otra manera, con otra dinámica. Además, hago otra sugerencia, que es evitar la adopción de experiencias, pues la madre se arriesga a quedarse con una dieta restrictiva, sin nexo ni fundamento.

¿Hay alimentos prohibidos durante la lactancia? Por ejemplo, ¿el café?

El café contiene cafeína. Ahora bien, la cafeína es un estimulante. No soy fundamentalista, pero no aconsejo a la madre a tomar café a discreción; sin embargo, en cantidades reducidas, es natural que no provoque muchos trastornos en el bebé. Cuando digo café, digo té, pues el té contiene teína que, tal como la cafeína, es un estimulante. Incluso las bebidas de cola contienen cafeína.

¿Hay alimentos prohibidos?

Honestamente, yo no diría que hay un alimento que la mamá no puede comer, en el sentido común. Ni siquiera los picantes. Podría decir a una madre que quitara el picante, pero esa madre probablemente habrá ingerido picante mientras estaba embarazada, le gusta el picante y lo ha comido toda su vida, no voy a decirle que se prive, incluso porque el bebé habrá tenido contacto con esos alimentos in útero. Sin embargo, si la madre va a hacer una experiencia, entonces yo la desaconsejo.

¿Qué dieta puede hacer la madre, mientras amamanta, para perder el peso que ha ganado durante la gestación?

Creo que si la madre ha tenido sobrepeso durante la gestación, debe adoptar un régimen alimenticio que lleve a la normalización de su peso; que le permita perder el exceso de peso, pero siempre aconsejada por su médico pues, mejor que nadie, él conoce a la madre y, por lo tanto, es idóneo para orientarla y evitar que se prive de nutrientes importantes.

Dicho de manera genérica, una dieta para perder peso exige que no se consuma exceso de grasa, exceso de azúcar, que haya una ingesta comedida de proteínas y que la madre recurra a vegetales, leguminosas, frutas; en dos palabras: dieta mediterránea. En cantidades moderadas, por supuesto.

¿La dieta influye en la calidad de la leche?

Yo diría, de una manera muy empírica, que la glándula mamaria funciona como un parásito: extrae lo mejor de los alimentos que la madre ingiere y protege al bebé. Por tanto, aun cuando la alimentación materna no sea la ideal, la leche al final mantiene la buena calidad. Claro está que cuando la madre mantiene una dieta totalmente desequilibrada, es evidente que la leche no es de la mejor calidad.

¿Y el hambre?

Si la madre está en un proceso de hambre aguda, lo que puede ocurrir en escenarios de guerra, tal situación agota la leche; sin embargo, si la madre padece hambre crónica, como sucede en los países en vías de desarrollo, la leche no tendrá todos los componentes que debería contener, pero será el mejor alimento que la madre podrá dar a su bebé.

No obstante, con relación a una madre que vive en un país considerado desarrollado, con una dieta más o menos equilibrada, estoy convencido de que la glándula mamaria produce buena leche y, por lo tanto, protege al bebé.

¿La leche más líquida tiene menos calidad?

Eso es un mito. Hemos de ver que la leche materna de la especie humana contiene macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas), contiene micronutrientes (sales minerales, calcio, fósforo, vitaminas), pero tiene otro tipo de elementos muy importantes que son los nutrientes funcionales. Estos no sirven para nutrir, no sirven para ganar peso, no sirven para crecer; sin embargo, tienen una función antimicrobiana, como la lactoferrina, que sirve para estimular el desarrollo de una flora intestinal saludable, como los oligosacáridos, que tienen una función inmunológica, como las inmunoglobulinas que permiten la defensa contra los virus de la bronquiolitis y de la gastroenteritis. Estos nutrientes funcionales existen en una gran proporción en la leche materna, pero no en las fórmulas lácteas, es decir, en las leches artificiales.

¿Hay leche materna de “mala” calidad?

La madre produce leche en cantidad y calidad, suficientes y adecuadas a su bebé. No obstante, como en todo, hay extremos. Existen madres que producen leche en cantidad reducida, mientras que otras producen leche de muy baja calidad. Pero son extremos. Solo pesando al bebé y observando su crecimiento es como podremos concluir sobre la calidad de la leche materna.

¿Podemos, entonces, afirmar que la balanza es un buen indicador de la calidad de la leche materna?

Efectivamente, la balanza es el mejor indicador del desarrollo del bebé y de la calidad de la leche materna. No merece la pena analizar la leche materna en profundidad ni tratar de estandarizarla, ya que la calidad de la leche varía de una toma a otra; y más aún: varía desde el principio hasta el final de la toma. Por ejemplo, la última salida de leche es más rica en grasa que la primera.

¿El estado emocional de la madre influye en la cantidad y calidad de la leche?

En cuanto a la calidad, no lo sé; en la cantidad, sí puede influir. Si la madre está deprimida o siente un dolor muy fuerte, esto puede inhibir la producción de leche.

¿Por cuánto tiempo se debe amamantar al bebé en cada pecho?

No hay reglas estrictas. Lo importante es que el bebé vacíe bien cada pecho. Que el pecho quede vacío es uno de los principales estímulos para la producción de leche. La madre no debe, por tanto, pasar el bebé al otro pecho sin haber vaciado bien el primero.

Yo diría que al cabo de diez minutos, más de un 80 por ciento de la leche ya habrá sido ingerida por el bebé, si éste mama de manera efectiva y seguida. A partir de ahí, es un gota a gota y el bebé, por su voluntad, puede estar mamando durante media hora o una hora, y después de ese tiempo solo sirve para hacer grietas a causa de la succión.

Podría decirse que, en general, son suficientes entre 10 y 15 minutos en cada pecho.

Pero atención, este consejo se aplica cuando la secreción láctea ya está establecida, y no para los dos primeros días.

Mientras dura la lactancia, ¿el bebé necesita beber agua?

No, no necesita. La leche materna es una leche muy rica, tiene una composición adecuada y, por lo tanto, el bebé no corre el riesgo de deshidratarse. La madre puede ofrecerle agua, principalmente en épocas de calor, pero no hay necesidad de darle agua.

Sin embargo, las leches de fórmula contienen una concentración distinta y, entonces sí, puede haber efectivamente necesidad de dar agua al bebé.

El bebé rechaza el pecho. ¿Qué hacer?

El bebé puede no querer mamar por estar enfermo, pero rechazar la toma es antifisiológico. Puede haber problemas anatómicos del pezón; puede ser que el pezón esté invertido, el bebé intenta mamar y no lo logra porque no tiene por donde succionar. Esta situación puede superarse con pezones artificiales.

Por lo general, el escenario de que el bebé no quiera mamar no ha aparecido en mi práctica clínica. Por lo tanto, considero una situación excepcional el hecho de que el bebé tenga hambre y rechaze el pecho; partiendo del principio, por supuesto, que no hay ninguna dificultad física.

¿El bebé puede ser alérgico a la leche materna?

No. El bebé puede tener alergia a determinadas proteínas existentes en la leche de vaca y la madre, al ingerir leche de vaca, puede producir leche que cause alergia al bebé. Alergia a la leche de vaca, sí. Específicamente a la leche materna, no. Por el contrario, la lactancia materna es una gran protección contra la alergia, particularmente contra el eccema atópico.

Si la madre sólo puede amamantar por la noche, ¿existe el riesgo de que la leche se seque, o no tiene ninguna influencia? ¿Cuál es el mejor procedimiento?

Tener la posibilidad de sólo amamantar por la noche ocurre con mucha frecuencia, desde el momento en que termina la licencia por maternidad. Normalmente, la madre adopta un esquema práctico para ella, en el que amamanta al bebé antes de irse a trabajar; si ella produce mucha leche, tendrá que ir extrayéndola a lo largo del día y, al final de la tarde cuando llega a casa con el pecho lleno, debe amamantar a su bebé.

¿Cómo amamantar a gemelos?

La madre puede encontrar la estrategia que desee para que los dos bebés mamen correctamente. Además, tiene mayor posibilidad de vaciar ambos pechos y es normal que el intervalo entre las tomas sea más corto. Como la madre tiene dos pechos, en principio todo sale bien.

En situaciones con más de dos bebés, es natural que necesite recurrir a suplementos.

¿Hasta cuándo la madre debe amamantar?

Hoy en día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere la lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad. Vivimos en un país en el que la licencia por maternidad no alcanza los 6 meses; por ese motivo, la madre tiene que regresar al trabajo y el bebé tiene que ser alimentado con otro tipo alimento, además de la leche materna.

Yo diría que, mientras la madre produzca leche y el crecimiento de su bebé sea el adecuado, debe seguir amamantando. Si el crecimiento del bebé disminuye y su pediatra sospecha que esa disminución se debe a una menor producción de leche materna, la madre debe interrumpir la lactancia.

¿Hay alguna situación en la que no debería ocurrir la lactancia?

Sí, las hay. En el caso de madres infectadas con VIH/SIDA, madres con tuberculosis activa, madres que han tomado fármacos antitumorales que pueden causar efectos secundarios graves en el bebé.

Son, pues, situaciones muy concretas, en las que no se recomienda la lactancia materna.

LUIS PEREIRA DA SILVA es profesor de Pediatría en la Faculdade de Ciências Médicas de la Universidade Nova de Lisboa. Consultor de la Clínica Universitária de Pediatría del Hospital de Dona Estefânia (HDE), funcionando en la Divisão de Neonatologia. Secretario-general de la Secção de Neonatologia de la Sociedade Portuguesa de Pediatria.

Texto: Maria João Nunes

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