PARTO PROGRAMADO - ¿SÍ O NO?

Se ha convertido en una práctica común en los últimos años, pero está lejos de obtener consenso.
Conoce todo sobre este método para traer bebés al mundo.

¿Al final, qué es el parto programado?

Nadie sabe exactamente cuántos partos programados se producen anualmente. No existen estadísticas a nivel nacional sobre la inducción del parto, pero los médicos tienen noción de que ya son muchos. Lo que es seguro es que éste no es un tema pacífico, ya sea en los hogares o en los pasillos de los hospitales y maternidades. En el seno de la comunidad científica, médicos y enfermeros se dividen en este sentido. En el caso de las cesáreas por conveniencia, entonces, la situación se agrava mucho más. La discusión se vuelve aún más acalorada.

Pero, después de todo ¿de qué se habla cuando nos referimos al parto programado?

La fecha posible del parto se produce en la semana 40 de gestación, con un intervalo de 15 días antes y 15 días después. Cuando se elige este procedimiento, se adelanta la fecha de nacimiento del bebé en muchos casos para la semana 38, sometiendo a la embarazada a medicación para estimular la aparición de contracciones. Si todo va bien, el cuerpo responde a la inducción y entra en trabajo de parto, culminando en un parto eutócico vaginal.

No se espera por las señales del cuerpo, que siempre han guiado los nacimientos desde el principio de los tiempos, critican algunos técnicos de la salud que están contra la inducción sin razones clínicas que la justifiquen. Dicho de otro modo, sin que exista patología que ponga en peligro la vida de la madre o del hijo, o incluso de ambos. Los inconvenientes del parto programado presentados por estos especialistas son principalmente el hecho de que la intervención, a menudo, tiene que terminar en cesárea, una vez que la inducción no funciona y, por lo tanto, la mujer no hace la dilatación. También dicen que la inducción con fármacos hacen los partos más dolorosos y las contracciones más tempranas, provocando a veces necesidad de otras intervenciones médicas.
El parto programado es constante en determinado contexto social y cultural, en que todo se hace de manera organizada y programada, en que nada puede fallar, y toda la vida diaria está condicionada por el tiempo y calendarios.

DECIDIR DE MANERA CONSCIENTE

La enfermera Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho deja algunas pistas sobre lo que las futuras madres deben hacer antes de optar por la vía de parto programado:

- Recoger toda la información sobre los diferentes tipos de parto y conocer los riesgos y beneficios de cada uno de ellos;
- Intercambiar ideas sobre el tema, por lo menos con el médico obstetra que la asistirá y con la familia;
- Con relación a la cesárea, hay que ponderar los riesgos del método en sí mismo;
- Tener conciencia de que se trata de una cirugía y que para llegar al feto es necesario abrir siete capas de piel y tejido. En este método, el bebé no pasa por el canal de parto, por lo que hay un mayor riesgo de sufrir dificultad respiratoria. Finalmente, la madre se queda por más tiempo inmóvil y lejos de su hijo;
- Saber que tanto en el postparto inducido como en el parto natural, la recuperación es mucho más rápida, menos dolorosa, además de permitirle amamantar a su bebé en los primeros 30 minutos de vida.

Riesgos para el bebé

Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho, enfermera graduada de la “Maternidade Dr. Alfredo da Costa”, en Lisboa, reconoce que el parto programado tiene mucho éxito entre nosotros en este momento, concretamente en los hospitales privados, aunque también ocurre en las maternidades. Es perentoria acerca de este procedimiento de traer bebés al mundo. “No tengo nada en contra del parto programado siempre que la elección sea de la mujer. Por opción suya y consciente, que es saber cuáles son las complicaciones que pueden sobrevenir” observa, explicando que un parto programado implica la administración de medicación que “puede traer consecuencias”. Concretamente, “la medicación pude no hacer bien al bebé y puede ocurrir una desaceleración de su ritmo cardíaco”, teniendo por ello que recurrirse a una cesárea de emergencia. “La madre también puede tener reacciones sistémicas” que conduzcan al mismo procedimiento. Es decir, “una situación en la que no se encuentra bien, tiene tensión baja y temblores generalizados, lo que después implica una disminución del flujo sanguíneo para el niño”. Por otro lado, dice, “la progresión del trabajo de parto puede no ser la que se esperaba”, porque la reacción del organismo de la madre no responde y el “parto no avanza a pesar de la inducción, termina evolucionando a través de la cesárea.

Mientras que en un parto normal la mujer termina adaptándose al inicio del trabajo de parto en los últimos días o semanas de embarazo, garantiza la enfermera, “y pasa por una fase latente de trabajo de parto sin dolor”, o menos dolorosa, “con la inducción, los dolores empiezan abruptamente”. Es que sólo se aplica la epidural, aclara, a partir de los 3 centímetros de dilatación.

De todos modos, reconoce que “con el estilo de vida” que se lleva hoy en día, “es muy cómodo saber que en “aquella” hora se va a tener el bebé”. Significa tener la toda la vida organizada para aquel momento, dice, recordando que esa es una de las particularidades que más atrae a las mujeres en la elección del parto programado. Sabe también por su experiencia profesional en la MAC que muchas mujeres piden el parto para determinado momento por conveniencia – para unir esos días de licencia por maternidad a los días de vacaciones, por ejemplo. “Es una cuestión de organización de la vida”, explica al respecto.

Si existen riesgos específicos para destacar con relación al parto inducido, no puede decirse lo mismo para el periodo siguiente. En otras palabras, y según Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho, el postparto del parto inducido y del parto natural, es similar en todo. “La mujer queda bien en ambos. Las complicaciones que tengan que surgir, van a surgir tanto en uno como en otro procedimiento.”

Motivaciones, ventajas e inconvenientes.

“Toda mi vida está controlada y el parto era una situación que yo quería controlar también”. Quien lo garantiza es Ana Brasão, 36 años, consultora y directora comercial, madre de dos hijos, de 6 y 4 años. Ambos han nacido por cesárea, aunque en el caso del mayor, João, el plan ha comenzado por ser el de un parto programado. “No quería sorpresas”, explica, aclarando, “era un momento especial, quería vivirlo con plenitud. No quería sentir estrés, por eso he decidido que quería elegir el mejor momento para que mi hijo naciera”.

Sin embargo, dos días antes de la fecha prevista, la doctora verificó que el bebé estaba sentado y advirtió que probablemente tendría que recurrir a una cesárea. Ana no hizo dramas. Para ella, quien se empeña en decir, “todos los partos son “normales”“. En aquel momento, todo lo que fuese más práctico y seguro para su hijo era lo más importante, aclara. Incluso se sintió tranquila con la idea de la intervención quirúrgica, dice, “pues en el caso de una cesárea, un 80% de los riesgos son para la madre y sólo un 20% para el niño”.

El postparto “ha sido fantástico, con todo controladísimo como había previsto”, comenta. Nada que se parezca con lo que, a menudo, se pinta acerca de la convalecencia del parto por cesárea. “Algunas amigas mías han tenido partos denominados normales en esa misma época y, las pobres, no podían ni sentarse. Yo, al día siguiente a la cirugía, ya me había levantado y cuidaba de mi hijo perfectamente, tenía buena disposición”, dice, aclarando que, por eso mismo, cuando se enteró que estaba embarazada de Catarina, la hija menor, comunicó “enseguida a su médica que iba a querer el parto por cesárea”.

La Opinión de los Profesionales

El parto programado, práctica frecuente en estos días que vivimos, al parecer encaja perfectamente con nuestra clase de sociedad y nuestra época, independientemente de las diversas razones presentadas por quien opta por este proceso de dar a luz.

Algunos dicen que es una moda. Al menos, es constante “en determinado contexto social y cultural, en el cual todo se hace de una manera ordenada y programada, donde nada puede fallar y la vida cotidiana está condicionada por el tiempo y calendarios”, comenta Maria de Jesus Correa, psicóloga clínica de la “Maternidade Dr. Alfredo da Costa (MAC)”. La experta señala que cada vez estamos “menos acostumbrados a lo imprevisto, a lo espontáneo”, lo que caracteriza el parto natural como nuestras madres lo conocieron.

En el caso de las mujeres que acuden a hospitales privados, se dice que el recurso a este procedimiento resulta también de la necesidad de garantizar que el médico que sigue a la mujer embarazada durante la gestación y que es la persona en quien ella confía y reconoce la capacidad de resolver cualquier problema inesperado, pueda estar presente en ese momento tan íntimo y crucial.

El médico obstetra, António Pedro Oliveira dice que “el parto programado evita varias etapas de tensión y ansiedad de la mujer”, que al final del embarazo ya está cansada. “Al programarse una fecha para el nacimiento del bebé, se evitan desplazamientos sucesivos de la mujer al hospital porque cree que está sintiendo las primeras contracciones o que ha roto la bolsa de aguas, que la mayoría de las veces no es nada más que una falsa alarma”. Así, la madre y el padre pueden organizar, con tiempo, sus vidas profesionales y personales “a fin de estar totalmente disponibles” para el día del nacimiento de su hijo.

Ventajas del parto programado

Con experiencia en “partos programados”, António Pedro Oliveira dice que, en estos casos, el obstetra “sólo está empujando para que empiece a caminar” – léase el parto –. “Con la inducción anticipamos ese momento por vía vaginal, nada más. Podemos despertar nuestra naturaleza”.

Para eso, explica, la mujer que es seguida a lo largo de los meses, y va haciendo varias pruebas, incluyendo una de las más importantes y que es la ecografía. Es observada teniendo en cuenta distintos aspectos, en particular las condiciones del feto, si tiene buen peso, y las condiciones del cuello del útero. “Si las condiciones están maduras podemos programar el nacimiento del bebé para una o dos semanas después, y en ese momento inducimos el parto”, dice, subrayando una vez más que, en estas situaciones concretas, “no estamos interfiriendo en la naturaleza”. Existe la certeza de que madre e hijo están preparados para el acontecimiento. Y el padre y la madre pueden disfrutar mejor de esta experiencia, porque también ellos han podido programar todo para la llegada del hijo, garantiza el experto.

Desde el punto de vista conductual se puede decir que hay personas que “tienen necesidad de controlar todo, de ser dueñas de su tiempo y de sus días, que no están dispuestos a dejar que la naturaleza decida”, observa Maria de Jesus Correa, recordando que esta es la razón que lleva a la abrumadora mayoría de las mujeres a elegir directamente el parto programado. “En algunos casos, el embarazo también ya se ha programado, todo está en la misma secuencia”, subraya.

Ana Brasão admite que ése ha sido su caso cuando esperaba su primer hijo. “Me quedé embarazada de João cuando he querido, he deseado quedarme embarazada en Italia y así ha sido”. De Catarina, se quedó embarazada en la ocasión que había planificado – explica que quería un segundo hijo con diferencia de 2 a 3 años de edad con relación al primero –, “pero no ha sido tan programado”. En compensación, ha elegido rápida y decididamente por la vía de parto en el momento en que supo que estaba embarazada. La hija nacería por cesárea. “Mi vida tiene que estar muy bien programada. Todo lo que puedo programar y prever lo hago para facilitar mi vida, la de mi familia y la de quien me apoya”, dice sin rodeos.

La programación directa de una cesárea, es decir, en ausencia de patología que así lo requiera, por iniciativa de la mujer, es una situación diferente. Al menos es lo que garantiza Maria de Jesus Correa. “Casi siempre tiene asociado un miedo muy grande al parto, que tiene que ver con representaciones muy aterradoras sobre ese momento, y que han sido transmitidas a la mujer por alguien que puede ser un familiar o una amiga”. En otros casos, también puede deberse a la experiencia de un embarazo anterior, con un parto complicado. “La posibilidad de repetir una experiencia traumática es de tal forma sobrecogedora que la mujer elige la cesárea directa.”

Tratamientos estéticos asociados a la cesárea

La consultora comercial de 33 años, quien siguió un curso de preparación al parto, leyó mucho sobre el tema y aprendió todo lo que había que aprender, asegura que sus motivaciones para tener el segundo hijo por cesárea directa estuvieron al margen de este panorama. La experiencia de la primera vez había salido tan bien que no veía ninguna razón para no repetirla, afirma. “En el parto normal, el bebé está en sufrimiento para nacer, pensé que era muy violento. En el parto por cesárea, yo ya sabía que él iba a salir pronto y bien. De hecho, todo ha sido muy armonioso. No he tenido dolores, no me sentía cansada, estaba estupenda para recibirlo”, explica emocionada. Y luego añade sin pudores: “Durante el embarazo he tenido mucha dificultad en lidiar con la transformación de mi cuerpo: ahora bien, la cesárea tiene la ventaja de que un mes después se puede estar completamente recuperada en este sentido. Además, ya que tenía la barriga abierta, he aprovechado para sacar lo que estaba sobrando. He hecho liposucción las dos veces.”

Desde que el proceso de parto por cesárea se ha extendido, muchas mujeres “han querido huir del dolor del pecado original”, comenta el obstetra António Pedro Oliveira, defendiendo el recurso al método sólo cuando existe una patología que lo justifique. “En algunos casos es claramente beneficioso para la vida o calidad de vida de la madre y/o del hijo”, dice, explicando que hay situaciones en las que no merece la pena causar sufrimiento a la mujer y al feto, sabiéndose que después habrá que recurrir a una cesárea de emergencia. Por ejemplo, en el caso de que la mujer “haya hecho dos cesáreas anteriores, existe el riesgo de que, debido a las contracciones de parto muy fuertes, sufra una sutura del útero”. En este caso, ¿para qué arriesgarse? “Programamos una cesárea, en seguida”, dice.

Con respecto a las “cesáreas a demanda” que expresa la voluntad única de la mujer, y también está muy difundida a escala internacional, el obstetra alerta: “Aunque corriente por el número, la cesárea no deja de ser una cirugía. Es un acto en el que quizá vamos a crear riesgos innecesarios para la mujer, ya que existe la probabilidad de que se produzca infección y hemorragia”. Esto no quiere decir que no exista en el parto natural; aún así, este procedimiento debe evitarse siempre que sea posible, prosigue de manera perentoria.

Para la enfermera Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho, la elección del parto por cesárea “resulta del miedo de enfrentarse al dolor, pero también del miedo a lo desconocido”. Forma parte del último trimestre de gestación la adaptación psicológica de la mujer al embarazo, enfrentarse y superar esos miedos, y prepararse para el parto, explica, aclarando que, de hecho, algunas mujeres no logran adaptarse. Siguen teniendo muchos temores, por lo que toman la iniciativa de pedir al médico que les haga una cesárea.

Es bien sabido que el método quirúrgico también está ganando mucha popularidad. En general, el número de cesáreas está muy por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) – la tasa recomendada es de 10 a 15%. Se dice que en algunos hospital privado, alrededor del 90% de los partos que ocurren son por cesárea. 

EL “PADRE DE LA CESÁREA” CRITICA EL MÉTODO

En el libro A Cesariana, Operação de Salvamento ou Industria do Nascimento? (“Editora Miosotis”), Michel Odent, uno de los primeros médicos a llevar a cabo partos seguros, y que ha acompañado la evolución del proceso en los últimos años, crítica el recurso abusivo a este procedimiento. Y lanza la cuestión “¿Qué sabemos nosotros de las consecuencias a largo plazo del nacimiento por cesárea?”.

BENEFICIOS DEL PARTO NORMAL

Según algunos especialistas:
- Las contracciones y la presión del canal vaginal ayudan a limpiar los pulmones del recién nacido;
- Alrededor del 20% de los bebés con insuficiencia respiratoria nacen por cesárea programada;
- En el parto natural el bebé puede amamantarse enseguida, muchas veces, incluso, en la sala de parto;
- La vinculación con la madre se favorece por el parto normal;
- La mujer está con muy buena disposición, sin los dolores derivados del corte en el vientre que se hace en el parto por cesárea.

Ventajas del parto natural

“El parto ideal es el parto vaginal, porque es natural; la constitución de la mujer está preparada para tener un bebé por este método. La cesárea solo debe ocurrir como recurso en el caso de que se produzca algún fallo. Si el bienestar de la madre o del feto se deteriora durante el trabajo de parto”, defiende al médico obstetra António Pedro Oliveira, subrayando además la ventaja de que, en el parto normal, no existe más dolor porque han descubierto la epidural. La madre puede ver y estar enseguida con su bebé, amamantarlo, y el padre puede asistir a la llegada de su hijo. “En la cesárea, la mujer está acostada en un lugar frío, impersonal y sólo podrá ver al niño media hora más tarde, cuando termine la cirugía, además de los riesgos inherentes a la intervención”, objeta.

Muchas mujeres eligen una cesárea “porque tienen miedo del parto”, pero en la mayoría de los casos, esos temores resultan de una enorme desinformación sobre el tema, garantiza António Pedro Oliveira. Recuerda que hoy en día, existen muchas fuentes de información; por ejemplo, en Internet hay mucha gente opinando sobre la materia, hay blogs de discusión, y el problema es que algunas mujeres leen esos contenidos y escuchan esas opiniones como si se tratara de una verdad científica. “Y no lo es. A menudo, eso sólo les origina más dudas y ansiedades.” En su consultorio, el obstetra deshace las ideas preconcebidas. Las aclara, les saca dudas. “Las tranquilizo y las motivo para el parto vaginal.”

La enfermera Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho, de la Maternidad Dr. Alfredo da Costa, dice que una vez más, lo que es válido es que la elección de la mujer sea consciente. De todos modos, explica que este procedimiento médico presenta riesgos para la madre y para el hijo y que la primera debe ser consciente de los mismos. “Éstos son un poco mayores que los del parto inducido”, asegura. En la cesárea existe el riesgo de que la madre sufra una embolia pulmonar, existe el riesgo de infección y de hemorragia, y la recuperación es igualmente más lenta, retrasada, además de más dolorosa, comenta. En cuanto a la lactancia, esta también es estimulada más tarde. Explica: “Muchas mujeres no logran establecer una lactancia completa, debido a la cesárea, ya que se quedan durante algún tiempo lejos de sus bebés después de la intervención, y no pueden hacer la estimulación de la lactancia en las primeras horas.”

Con respecto a los efectos sobre los niños, hay estudios que dicen que aun cuando los bebés son nacidos a término, los que nacen por cesárea están sujetos a un riesgo de dificultades respiratorias, aclara Isabel Maria Rosa Ramos de Carvalho.
“Esto ocurre porque no pasan a través del canal de parto.”

Es prácticamente una paradoja discutir métodos tan elaborados para traer bebés al mundo, cuando otro movimiento, naturalista, por lo menos más conectado a la Naturaleza y a las ideas ecologistas, empieza a destacarse. Estamos entrando en la época del parto natural tradicional, que puede y debe realizarse en casa – “comienza también a estar de moda, sobre todo para las personas de estratos sociales más altos”, aclara la técnica de la salud – o en los hospitales que empiezan ya a planificar y desarrollar unidades a tal efecto. La idea es crear espacios hospitalarios similares a los hogares, tratando de aliarse a métodos naturales milenarios que tienen como objetivo ayudar a la relajación de la parturienta, tales como: aromaterapia y varios tipos de masaje.

El Hospital de S. Bernardo en Setúbal ha dado inicio el 01 de Octubre de 2008, a la realización de partos en el agua, por ejemplo, otro método que también está muy en boga. En la Maternidade Dr. Alfredo da Costa también hay proyectos para una unidad de parto natural que, en un principio, será asegurada por profesionales de Enfermería especializados. Por tanto, ¡el parto con dolor está de regreso!
Ahora, la elección es tuya.

En algunos casos es claramente beneficioso para la vida o calidad de vida de la madre y/o del hijo. Hay situaciones en las que no vale la pena causar sufrimiento a la mujer y al feto, sabiendo que después habrá que recurrir a una cesárea de emergencia.

Texto de Lia Pereira
Con la participación de:
Maria de Jesus Correia, psicóloga clínica en la “Maternidade Dr. Alfredo da Costa”
António Pedro Oliveira, médico obstetra.
Isabel Maria Rosa de Carvalho, enfermera graduada en la “Maternidade Dr. Alfredo da Costa”. Ana Brasão, madre


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